Alerta por la evolución del grooming
El incremento de las amenazas digitales sobre las infancias exige redefinir las estrategias de protección y prevención en la era del hiperconectividad. En una conversación sobre los desafíos actuales en la protección de chicas y chicos en redes y plataformas, Hernán Navarro, fundador y director ejecutivo de Grooming Argentina —organización no gubernamental dedicada a prevenir, concientizar y erradicar el delito de acoso sexual y captación de menores de edad en entornos digitales en el país y en América Latina—, advirtió sobre las nuevas modalidades de captura, la migración del crimen organizado a los juegos en línea y la urgente necesidad de implementar una formación digital continua tanto en los hogares como en las escuelas.
El delito de grooming, tipificado en la legislación argentina desde diciembre de 2013, abarca las conductas ejercidas por una persona mayor de edad que moldea su identidad digital con perfiles falsos para tomar contacto con niños, niñas o adolescentes y cometer delitos contra su integridad sexual. Para Navarro, la aceleración tecnológica provocada por la pandemia consolidó un cambio de paradigma sustancial en la comprensión de esta problemática: “Desde Grooming Argentina lo entendemos como un cambio de paradigma en la esfera de la violencia sexual; una nueva modalidad de la violencia sexual sin contacto físico”. A su vez, insistió en abandonar el término abusos para reflejar con mayor precisión la gravedad del fenómeno: “Debemos dejar de hablar de abuso porque el abuso es el exceso de uso, y la pedofilia observa a las niñas, niños y adolescentes no como sujetos de derechos, sino como objetos”.
Esta dinámica de violencia remota se manifiesta a través de mecanismos como la coerción y el sometimiento emocional. Un fallo reciente dictado por el Tribunal Oral Criminal de Morón reconoció este fenómeno al condenar un acto de abuso sexual gravemente ultrajante sin contacto físico, donde el agresor obligó a la víctima a realizar actos sexuales mediante intimidación a distancia. Navarro define este proceso como la “dronificación” del cuerpo y un verdadero secuestro emocional, el cual alimenta las redes internacionales de explotación infantil. Al respecto, el especialista alertó sobre la dimensión global del problema al citar estadísticas del Centro Nacional para Niños Explotados y Desaparecidos (NCMEC): solo durante el año 2025, el organismo recibió 26,3 millones de reportes de videos de explotación sexual infantil en todo el mundo, un volumen de archivos que requeriría 50 años de reproducción ininterrumpida para ser visto en su totalidad. “La red de pedofilia es la segunda economía ilícita más grande del mundo después del narcotráfico”, enfatizó el director ejecutivo.
Uno de los principales factores de vulnerabilidad reside en la falta de mecanismos reales de validación de edad en el ecosistema digital. Según explicó el especialista, la legislación internacional establece los 13 años como la edad mínima para asumir una identidad digital en plataformas, lo que provoca que millones de menores de esa edad utilicen cuentas creadas con fechas de nacimiento falseadas o datos de sus padres. “Para tratar de explicar técnicamente lo que podríamos hacer, necesito partir de una base: en internet no existen los niños y las niñas. Existe un niño con una edad falseada que, a los ojos de la industria y las plataformas, figura como un adulto”, indicó Navarro. Esta situación provoca que las herramientas y configuraciones de privacidad por defecto se apliquen con criterios de adultos, permitiendo que desconocidos añadan libremente a menores a grupos masivos de mensajería para exponerlos a contenidos explícitos o extorsiones.
Frente a estos escenarios de riesgo, la prevención práctica mediante ajustes de privacidad en aplicaciones cotidianas como WhatsApp resulta inmediata y efectiva. La simple modificación en el menú de ajustes para restringir la opción de inclusión a grupos únicamente a “Mis contactos” evita que perfiles apócrifos o agresores agreguen a chicas y chicos a chats grupales o llamadas no deseadas. Asimismo, el especialista recomendó evitar que menores de 13 años utilicen imágenes personales en sus fotos de perfil público para reducir la exposición ante herramientas automatizadas de captura de datos y rastreo visual.
En este marco de acción comunitaria y pedagógica, Navarro presentó su libro titulado ¿Cómo te fue hoy en internet?, una obra diseñada para achicar la brecha digital y lingüística entre adultos y adolescentes. El texto propone incorporar la indagación sobre la vida digital dentro de las rutinas familiares diarias y cuestiona las respuestas estatales de carácter restrictivo. Al analizar las políticas públicas punitivas, el especialista concluyó: “Estamos mirando con mucha preocupación las posturas rígidas y prohibicionistas de los Estados que entienden que la única salida es cortar el cable de Wi-Fi. Estamos confundiendo la prohibición con la prevención, y la prohibición es invitar a la exploración en privado. El mundo adulto está anestesiado en materia digital y necesita formarse para poder cuidar”.
