La Semana de Mayo ya se respira en las calles porteñas, y este año la conmemoración patria llegará con un condimento histórico extra. Bajo el cielo de Buenos Aires, los festejos combinarán la vanguardia tecnológica, la identidad urbana y el más puro fervor tradicionalista en una seguidilla de eventos que prometen movilizar a miles de vecinos y turistas.
El puntapié inicial de los platos fuertes tendrá lugar este sábado 23 de mayo, cuando el epicentro porteño se transforme en el escenario de “La Noche del Obelisco”.
El máximo emblema de la Ciudad de Buenos Aires celebra las nueve décadas desde su inauguración en 1936. Al encontrarse dentro del marco de la Semana de Mayo, el gobierno porteño junto a distintos sectores culturales han preparado un despliegue sin precedentes en la Avenida Corrientes y la Plaza de la República.
La inclusión de este aniversario en la agenda de la Semana de Mayo no es casual. El Obelisco, emplazado donde se izó por primera vez la bandera nacional en la ciudad (en la antigua iglesia de San Nicolás), funciona como el imán que une la modernidad y el pasado. “Celebrar el Obelisco es celebrar el punto de encuentro de todos los argentinos. Es el lugar donde festejamos, donde nos manifestamos y donde nos reconocemos como pueblo, justo en los días en que recordamos el nacimiento de nuestra soberanía”, señalaron desde la organización.
El clímax de los festejos llegará el lunes 25 de mayo, el Día de la Patria, con una jornada volcada por completo a rescatar las raíces y las costumbres coloniales en los puntos más históricos de la Capital.
Como dicta la tradición, el Cabildo de Buenos Aires será el foco de las miradas. Las actividades oficiales comenzarán temprano con el histórico Relevo de Guardia de los Patricios. Al mediodía, el aire se llenará del aroma de los platos típicos: ferias criollas ofrecerán locro, empanadas salteñas y tucumanas, y los infaltables pastelitos de membrillo y batata.
A las 14:00 hs, la Plaza de Mayo se convertirá en una gran pista de baile folclórico con la presentación del Gran Pericón Nacional, interpretado por decenas de parejas de centros tradicionales de todo el país.
Con una propuesta que une la espectacularidad tecnológica del siglo XXI con los ritos criollos que fundaron la nación, Buenos Aires se encamina a vivir una Semana de Mayo que quedará en el recuerdo.
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