Homenaje al Papa en su barrio

El hall de la estación San José de Flores de la Línea A se transforma hoy, a partir de las 17, en un espacio donde la memoria religiosa y el ritmo cotidiano del transporte público se encuentran. Se inaugura “Homenaje”, un mural de mosaico veneciano creado por la artista Nora Iniesta en conmemoración del primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco. La ubicación no es azarosa: el acceso directo a la Basílica de San José de Flores marca el sitio exacto donde Jorge Mario Bergoglio descubrió su vocación religiosa, anclando la obra en la geografía espiritual de su infancia.
La pieza, con dimensiones de 1,70 por 2,54 metros, se integra a una red de subterráneos que busca resignificar sus espacios de tránsito masivo. Según Javier Ibañez, presidente de Subterráneos de Buenos Aires, la elección de esta parada responde a la imagen de un Francisco que “viajaba en subte” y representaba “un símbolo de humildad y austeridad”. Esta iniciativa gubernamental intenta que la figura del pontífice permanezca presente en la ciudad a la que dedicó su compromiso, incluso después de su misión en el Vaticano.
Nora Iniesta, reconocida como Ciudadana Ilustre de la Ciudad, aporta su visión sobre la importancia de sostener los afectos colectivos a través del arte. “La memoria no debe faltar nunca. Y dónde mejor que en esta estación, para que el usuario cotidiano del Subte lo recuerde y lo tenga presente siempre”, expresó la artista. Esta no es la primera intervención de Iniesta en la infraestructura porteña; los usuarios de la Línea E ya conviven con su mural de la bandera argentina en la estación Belgrano.
El impacto para el vecino de Flores y para el usuario frecuente del servicio es directo: la estación se consolida como una galería de arte sacro y contemporáneo descentralizada. El nuevo mural se suma a otras piezas preexistentes que ya forman parte del paisaje subterráneo, como el Olivo por la Paz de plata forjada de Adrián Pallarols y el olivo de acero de Julio Lavallén, instaladas hace una década. Esta acumulación de obras convierte al transbordo diario en un recorrido simbólico que trasciende lo puramente funcional del transporte.
Hacia adelante, se espera que este hito refuerce la identidad del barrio como punto de referencia histórica y turística. La bendición de la obra, a cargo del párroco Martín Bourdieu, cierra un círculo de pertenencia que comenzó en esa misma iglesia décadas atrás. En una ciudad que a veces olvida sus raíces en el vértigo del día a día, el subte propone hoy una pausa necesaria para recordar a uno de sus habitantes más ilustres en el corazón de su origen.
