Puntos porteños

Celebrar el tango siempre

Caminar por la calle Perú cuando el sol de la tarde empieza a lamer las cúpulas del Casco Histórico es sentir que Buenos Aires te cuenta un secreto al oído. Hay una luz especial en junio, medio melancólica pero brillante, que te empuja a buscar refugio en esos edificios que guardan nuestra memoria. Y si hay un sonido que le pone banda sonora a ese momento de la ciudad, es el que sale del fuelle de un bandoneón.

Este martes 10, el Palacio Legislativo se va a vestir de gala para un festejo que nos toca de cerca a todos los que amamos estas calles. La Orquesta del Tango de Buenos Aires (OTBA) celebra que ya es oficialmente Patrimonio Cultural de la Ciudad. Viste que a veces las leyes parecen papeles fríos, pero la Ley 6897 es, en realidad, un reconocimiento necesario a esos músicos que desde 1980 vienen cuidando y proyectando nuestra identidad.

Imaginate el “vibe” del lugar: el salón imponente de la Legislatura, el silencio expectante y, de pronto, los maestros Néstor Marconi y Juan Carlos Cuacci dando la señal para que arranque el piano, los violines y el contrabajo. Va a ser un viaje sensorial que rescatará los arreglos originales de los fundadores, Carlos García y Raúl Garello, recorriendo desde la elegancia de Enrique Delfino hasta la revolución de Astor Piazzolla. Es una oportunidad de lujo para ver en acción a una formación que ha compartido escenario con el “Polaco” Goyeneche y Susana Rinaldi, y que hoy sigue siendo el organismo musical más representativo de nuestra cultura.

Data para agendar:

  • Qué: Concierto especial y distinción como Patrimonio Cultural a la Orquesta del Tango de Buenos Aires.
  • Cuándo: Martes 10 de junio, a las 17 h.
  • Dónde: Legislatura de la Ciudad (Perú 160).
  • Entrada: Libre y gratuita (un planazo “gasolero” pero de altísima calidad para cortar la semana).

Vení a dejarte abrazar por el tango, que en esa tarde de martes, el asfalto porteño va a sonar un poquito más dulce. Ojalá que la música te encuentre justo en el compás que necesitás para que la ciudad se vuelva, por un rato, tu lugar en el mundo.

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