Sachets que abrigan el invierno porteño

La séptima edición del programa “El Otro Frío” iniciará formalmente el próximo 1 de julio, consolidándose como una iniciativa de triple impacto que busca mitigar las bajas temperaturas en personas en situación de calle mediante el reciclaje y la inclusión social en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. El proyecto, que integra el cuidado ambiental con la reinserción de personas privadas de su libertad, transforma un residuo cotidiano como el sachet de leche o yogur en cobertores aislantes térmicos e impermeables de alta eficiencia,.
La iniciativa es liderada por el Consejo Publicitario Argentino (CPA) en alianza con diversas organizaciones y empresas. Según explicó Betina Azumya, directora del proyecto y socia del CPA, el programa “nace en 2020, en plena época de pandemia, con la necesidad que había de contactarnos con la gente que estaba en la calle”. Desde entonces, la campaña ha crecido en escala y complejidad, involucrando activamente a empresas como el Grupo Sancor Seguros y organizaciones como Espartanos, Vikingos, Justicia Restaurativa y Amigos en el Camino, quienes se encargan de las distintas etapas de producción y distribución.
El proceso de fabricación de los cobertores tiene un fuerte componente de inclusión social, ya que el material recolectado se traslada a distintos centros penitenciarios donde personas privadas de su libertad, agrupadas en equipos como los Espartanos o Vikingos, trabajan en su confección utilizando máquinas selladoras. “Ellos, con selladoras, arman unos cobertores para que puedan ser aislantes del frío que acosa la ciudad”, detalló Azumya, destacando que esta tarea forma parte de un proceso de reinserción fundamental para quienes participan desde los penales.
En términos de impacto ambiental, la campaña aborda la problemática de los microplásticos y el descarte masivo de envases. El sachet es valorado por su nobleza técnica: es aislante del viento, la lluvia y el frío. Para que el material sea útil, el vecino debe cumplir con un protocolo de higiene simple pero estricto: el envase debe estar abierto por sus bordes, limpio y seco, similar a una hoja de plástico. La importancia del compromiso ciudadano es clave, dado que, según cifras oficiales del programa, “en 2025 recolectamos más de 400.000 sachets”, lo que demuestra una capilaridad social que supera los 390 puntos de recolección en todo el AMBA,.
Más allá del aporte material, la iniciativa busca instalar un cambio de hábito en las familias argentinas. Tal como expresó la directora del proyecto: “Implementarlo como una costumbre argentina, el guardar los sachets de leche para El Otro Frío, me parece que ese sería como el mensaje”. La urgencia de estas acciones se hace evidente al observar la realidad del microcentro porteño y los barrios del conurbano, donde la vulnerabilidad extrema se agudiza con las temperaturas de un solo dígito.
A futuro, los organizadores apuntan a seguir construyendo indicadores de impacto para visibilizar el alcance de la campaña, que se mantiene vigente durante todo el año, aunque refuerza su comunicación en la temporada invernal,. Mientras la municipalidad de La Matanza abre clubes y polideportivos para ofrecer refugio nocturno, programas como “El Otro Frío” demuestran que la articulación entre el sector privado, las ONG y el aporte individual del vecino puede generar soluciones innovadoras y solidarias frente a una problemática estructural que, según las organizaciones sociales involucradas, requiere de una mirada humana y colectiva para no ignorar a quienes hoy duermen en la intemperie,,.
