El mundo en cinco cuadras
Hay domingos en los que Buenos Aires se despierta con ganas de abrazar al planeta entero. El sol citadino acompañó una jornada fresca pero resplandeciente, de esas que te piden salir a caminar sin rumbo fijo hasta que el aroma a humo, especias y guisos le gana a cualquier plan de quedarse en casa. Si caminaste cerca del casco histórico, era imposible no dejarse llevar por el bullicio de una Avenida de Mayo completamente transformada en un gran banquete al aire libre.
El domingo se celebró una nueva edición de BA Celebra Colectividades, un encuentro masivo organizado por la Dirección General de Colectividades y Migrantes de la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano. A lo largo de cinco cuadras —en el tramo que va desde Bolívar hasta la Avenida 9 de Julio—, más de 130 puestos desplegaron sabores, vestimentas y artesanías de 50 países. Fue un auténtico mapa viviente donde convivieron colectividades de Europa, Asia, África y América en un recorrido pensado para disfrutar en familia.

Un festín de sabores para compartir
La propuesta gastronómica fue el gran imán del día, rescatando recetas heredadas de las distintas olas migratorias que moldearon la identidad porteña. En los estands se podían encontrar especialidades regionales de Brasil, Bolivia, Colombia, México, Perú, Paraguay, España, Grecia, Italia, Hungría, India, Líbano y Japón, entre muchas otras.
Caminar entre los puestos era tentarse a cada paso. Probé una reconfortante sopa de cebolla francesa, un auténtico pancho con salchicha ahumada de Alemania, jamón de Portugal y unas delicias dulces con confituras de Grecia. Para la hora de la merienda, las facturas francesas resultaron sencillamente imbatibles. Los precios de las porciones rondaban los 8.000 pesos, un valor ideal para ir en grupo, pedir varias opciones al centro y compartir un poquito de cada cultura.
Música, danzas y saberes ancestrales
El despliegue cultural sobre los escenarios montados a lo largo de la avenida tuvo momentos verdaderamente emotivos. El público disfrutó de los pasos enérgicos del conjunto de Danzas Folclóricas Ucranias Prosvita, la elegancia del grupo de baile armenio Masís, el ritmo tradicional de la agrupación gallega Miña Terra y la alegría de la Alianza por Venezuela Aguaitacamino. Uno de los cruces más aplaudidos fue la presentación del dúo coreano de tango integrado por los jóvenes Kim tae eun y Marcos, una muestra perfecta de cómo nuestro baile nacional cruza cualquier frontera.
Más allá de los espectáculos, el evento ofreció talleres participativos donde los vecinos pudieron aprender desde tejido artesanal lituano, los pasos del horó búlgaro o las danzas tradicionales griegas y francesas, hasta la sonoridad de la bandura ucraniana o los secretos de la cocina calabresa. También se armaron espacios de conversación para descubrir la elaboración de las arepas, la técnica del tejido ñandutí paraguayo o la influencia de los ritmos afro bahianos en nuestra música popular. Por su parte, con la colaboración del Museo del Mate, se desarrollaron charlas sobre el viaje cultural de la yerba mate y las distintas formas de preparar la infusión.
En el marco de los festejos, el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, remarcó el valor patrimonial del encuentro: “Celebramos a las colectividades que se arraigaron en la Ciudad y le aportaron una riqueza patrimonial y cultural única. Queremos que todos los vecinos y turistas puedan disfrutar las tradiciones que llegaron para quedarse y que nos distinguen como porteños”.
Datos útiles y logística para el recorrido
Para quienes recorrimos la feria entre las 12 y las 18 horas, el evento destacó por su excelente organización en el espacio público:
- Higiene y servicios: Contó con una presencia impecable de puestos de hidratación gratuitos, baños químicos bien distribuidos y un mantenimiento de limpieza constante durante toda la jornada.
- Recomendación clave: Al ser una convocatoria masiva, el secreto es ir temprano para recorrer los puestos con tranquilidad y evitar esperas largas a la hora del almuerzo.
Que el recuerdo de estos sabores compartidos y el eco de las músicas del mundo nos acompañen durante toda la semana, recordándonos que en cada rincón porteño habita una historia dispuesta a recibirnos con los brazos abiertos.
