Categories: Puntos de vista

El éxtasis es ir al Colon

Hay impulsos que no pueden postergarse y palabras que exigen ser dichas antes de que las sensaciones se evaporen de la cabeza y del cuerpo. Como una voz de radio que entiende el silencio como una simple pausa para tomar aire y la escritura como el único mapa para no olvidar, ingresar al Teatro Colón siempre representa un ritual fascinante. Cruzar su entrada principal por donde han transitado monarcas y presidentes, y recorrer sus pasillos deslumbrantes sintiéndose apenas un «pelagatos», es una de las experiencias más majestuosas y accesibles que ofrece la ciudad, con localidades en Paraíso a partir de los 16.000 pesos.

El miercoles, la cita era con Principio de Éxtasis, una pieza de danza contemporánea adaptada del complejo universo literario de El Aleph de Jorge Luis Borges. A pesar de no profesar una devoción ciega por las lecturas borgianas y de guardar una marcada inclinación previa hacia el ballet clásico, cualquier duda inicial se desvaneció de inmediato ante la magia desplegada en el escenario.

La obra deslumbró gracias a la labor de un equipo creativo excepcional: la concepción escénica de Goyo Montero, una música exquisita impregnada de guitarras y argentinidad a cargo de Gustavo Santaolalla, el diseño sonoro de Owen Benton y una escenografía sorprendente realizada por los talleres del Teatro Colón que jugaba hábilmente con las formas, el movimiento y la mente del espectador. En la penumbra del recinto, la voz en off de Ricardo Darín leyendo pasajes del texto convertidos en música pura añadía una dimensión poética estremecedora, demostrando cómo un escritor magistral logra hacer magia combinando las mismas palabras cotidianas que usamos todos los días.

Sobre las tablas, el Ballet Estable del Teatro Colón —bajo la dirección de Julio Bocca— desplegó un nivel de excelencia superlativo. Los bailarines transmitían una sensación de ingravidez, coordinando movimientos sutiles y perfectos que convertían sus mismos huesos y músculos humanos en auténticas pinturas en movimiento. Desde la platea,cada uno de nosotros subyugado por la exquisita receta perfecta de música, palabras , danza y estimulo de todos los sentidos, invitaba a reflexionar sobre el profundo contraste entre la hostilidad del entorno y la entrega intacta de los artistas argentinos que defienden el espacio público con su vocación.

En ese encuentro que duró menos de una hora y media —con un primer acto de 29 minutos, un intervalo de 20 minutos y un segundo acto de 35 minutos—, flotó en el aire una certeza irrefutable: el arte salva. Contemplar semejante belleza desde la humildad humana más básica alimenta el espíritu, abstrae a las personas del ruido cotidiano y las traslada a un espacio mejor para conectarlas directamente con su condición humana. La obra Principio de Éxtasis continúa en cartelera en el Teatro Colón hasta el 20 de septiembre. No se la pierdan

Jessica Gaglianone

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