Dialogo artistico en el Larreta

El próximo jueves 5 de diciembre a las 18 h, el barrio de Belgrano será el epicentro de una colaboración institucional inédita cuando el Museo de Arte Español Enrique Larreta inaugure “Intermitencias, destellos y continuidades”, una muestra que vincula las obras de Silvia Gurfein y Agustín Riganelli bajo la curaduría de Teresa Riccardi. Esta iniciativa no es un hecho aislado, sino que representa la consolidación del trabajo en red de Museos BA, la plataforma del Ministerio de Cultura porteño que busca integrar las colecciones públicas de la Ciudad para ofrecer nuevas perspectivas sobre el arte contemporáneo fuera de los circuitos tradicionales.
Viste que, a veces, los museos parecen funcionar como compartimentos estancos, cada uno cuidando su propio patrimonio sin mirar al de al lado. Sin embargo, esta propuesta rompe con esa inercia al cruzar los lenguajes de dos artistas con trayectorias bien marcadas en un entorno neoclásico como el del Larreta. Para el vecino que camina por la calle Juramento, la llegada de esta exhibición significa que la oferta cultural del barrio se vuelve más dinámica, permitiendo que piezas que habitualmente estarían en el Museo Sívori crucen la ciudad para dialogar con otros espacios y otros públicos.
En el desarrollo de la muestra, el diálogo entre Gurfein y Riganelli transita por un terreno que va desde lo cotidiano hasta lo cósmico. Silvia Gurfein se destaca por una técnica de veladuras y superposiciones que obligan al espectador a detenerse; es una pintura que habla del tiempo, de lo que está latente y de lo que se abandona en el proceso creativo. Por otro lado, Agustín Riganelli, a quien se ha definido como un “artista omnímodo”, aporta un dominio técnico donde el manejo del vacío y las líneas a mano alzada definen una carga plástica muy potente. Según los organizadores, este encuentro busca tejer un relato sobre formas rituales que conectan a estos creadores con dimensiones simbólicas y seres míticos como Selene.
La implicancia directa de gestionar la cultura como una red colectiva radica en el enriquecimiento de la experiencia del ciudadano. Al generar estos “cruces”, el Estado local optimiza sus recursos y permite que las colecciones permanentes, a menudo estáticas, se resignifiquen ante los ojos de nuevos visitantes. No se trata solo de colgar cuadros, sino de proponer una reflexión sobre la identidad y la naturaleza a través de técnicas de impresión únicas y visiones diurnas y taciturnas que resaltan la soledad y la intimidad cósmica de ambos artistas.
Para quienes quieran acercarse al Museo Larreta, ubicado en Av. Juramento 2291, los horarios de visita son amplios: lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19 h, mientras que los fines de semana y feriados la jornada se extiende hasta las 20 h (los martes el museo permanece cerrado). Un dato clave para el bolsillo del vecino es que los miércoles la entrada es sin costo, mientras que el resto de los días el valor general es de $1000, manteniendo la gratuidad para jubilados, estudiantes y menores de 12 años.
Hacia adelante, se espera que este tipo de muestras conjuntas entre instituciones como el Larreta y el Sívori marquen una tendencia en la política cultural de la Ciudad, fomentando un acceso más democrático y federal al arte. La apuesta por lo “inesperado” en la curaduría sugiere que Buenos Aires busca mantenerse como un laboratorio de experimentación donde lo clásico y lo contemporáneo no solo conviven, sino que se potencian para explicar nuestra realidad actual.
