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Marcelo Inzúa se define a sí mismo a través de una combinación poco habitual: es ilusionista, empresario con tres décadas de trayectoria en la actividad privada, politólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el impulsor de Ciudad Abierta, una novedosa plataforma suprapartidaria concebida para auditar las cuentas públicas, geolocalizar reclamos urbanos y fomentar la participación democrática en la Ciudad de Buenos Aires.
La iniciativa nació tras un proceso de gestación que comenzó durante la pandemia de 2020, período en el cual Inzúa —quien además de artista internacional es propietario de una fábrica de artículos de magia y del tradicional espacio cultural Bar Mágico desde hace 30 años— decidió volcar su inquietud política en la formación académica. “Yo soy artista, me dediqué a recorrer el mundo en los últimos veinte años y siempre tuve una pulsión política. En la pandemia desarrolle una de mis inquietudes: empecé la carrera de Ciencia Política en la UBA en 2021 y en 2024 me recibí”, explicó Inzúa, agregando que durante esos años buscó “craneal una solución de participación política ciudadana más allá de los partidos, que fuera suprapartidaria y permitiera transparentar la política”.
El marco teórico de la plataforma abreva en la obra del destacado politólogo e investigador Oscar Oszlak y su concepto de apertura estatal. Al respecto, Inzúa recordó: “Me relacioné mucho con la obra de Oscar Oszlak, que es el académico vivo con más doctorados Honoris Causa. En su libro Abrir el Estado explica que si en esta época, con las tecnologías que tenemos, la política no se abre absolutamente a la sociedad, la democracia se degrada”.
Con esa premisa, Inzúa dedicó un año y medio a la recopilación y estructuración de bases de datos públicas que históricamente resultaban difíciles de consultar o se encontraban fragmentadas. En la actualidad, la plataforma ciudadabierta.org reúne los presupuestos de la Ciudad de los últimos 18 años, 1.100 proveedores estatales con 350.000 contratos vigentes, la totalidad de las leyes vigentes, la Constitución porteña y las auditorías acumuladas durante 20 años.
Para procesar este volumen de información, el equipo de desarrollo diseñó un motor de inteligencia artificial propio denominado Gardelito. “Nosotros tuvimos que hacer Ciudad Abierta y desarrollar un motor de inteligencia artificial propio, que le pusimos Gardelito, para que haga el trabajo. Son datos públicos, pero acceder al registro de proveedores era como buscar en el último cajón del subsuelo de un ministerio: abrí un archivo de 351.000 líneas de Excel roto donde cada cinco líneas había un error”, detalló el fundador.
El uso de Gardelito permitió sacar a la luz diversas inconsistencias en los mecanismos de contratación estatal. Al analizar la información contable, Inzúa señaló su sorpresa ante la recurrencia de las adjudicaciones directas y las prórrogas sistemáticas.
“Me encontré con un sistema de contratación que se llama Convenio Marco, donde hacen una licitación por doce meses y después la prorrogan por dos años. Es como un Mercado Libre que tienen en el Gobierno de la Ciudad: compran en forma directa y lo siguen prorrogando”, advirtió. Como ejemplo de estas irregularidades, citó el caso de “una contratación directa de urgencia por 250 millones de pesos a una empresa para limpiar las escuelas usadas en la última elección, cuando la fecha electoral se conocía con un año de anticipación”.
Asimismo, la investigación realizada mediante la plataforma reveló datos sobre la incidencia económica del juego en el presupuesto porteño. Según el análisis de los datos oficiales, el presupuesto total de la Ciudad alcanza aproximadamente los 14.000 millones de dólares. Sin embargo, la recaudación en concepto de canon por el juego representa únicamente el 1% del presupuesto total, y dentro de ese segmento, las ciberapuestas aportan solo el 10% (lo que equivale al 0,9% de los ingresos globales de la Ciudad).
En materia educativa, Gardelito desglosa los diferentes niveles de ejecución presupuestaria para el año 2026: el monto sancionado originalmente ascendió a 3,47 billones de pesos, fue actualizado a 3,92 billones y registró un ejecutado al primer semestre de 1,58 billones de pesos (40,2%). En el área cultural, la plataforma permitió constatar que la partida destinada a Cultura cayó del 4% del presupuesto total en 2007 al 1,7% en la actualidad.
Más allá de la auditoría contable, Ciudad Abierta integra un mapa interactivo geolocalizado que permite a los vecinos subir reclamos por fallas en infraestructura —como semáforos, luminarias o arbolado— e ingresar propuestas de mejora urbana.
El sistema operativo reenvía automáticamente cada reclamo a las autoridades competentes, incluyendo al presidente de la comuna respectiva, al Ente Regulador de los Servicios Públicos y a los directores operativos del ministerio correspondiente, emitiendo recordatorios automáticos cada 30 días hasta su resolución. “El reclamo es un compromiso personal hacia el funcionario y lleva nombre y apellido para evitar denuncias falsas, pero en el mapa público el vecino puede elegir si figura con su identidad o de forma anónima para evitar represalias en el barrio”, aclaró Inzúa.
El mapa incorpora además capas de información social derivadas del Censo 2022 del INDEC, permitiendo visualizar los índices de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y la ubicación de los 28 paradores para personas en situación de calle (2 ubicados al norte y 26 al sur de la avenida Rivadavia).
Respecto a las propuestas ciudadanas, la plataforma contempla realizar votaciones mensuales por comunas para que las iniciativas votadas por los vecinos sean elevadas a las autoridades. “Las propuestas quedan abiertas para que cualquier funcionario o candidato pueda verlas e implementarlas. Esto es un sistema de gobernanza: el concepto de gobernanza excede la propuesta del funcionario y une al vecino y a los grupos de interés en un sistema contributivo”, destacó el dirigente.
Para Inzúa, la consolidación de Ciudad Abierta no busca la construcción de una estructura partidaria tradicional, sino la creación de un espacio de control ciudadano colectivo sustentado en herramientas tecnológicas.
“Rescato la política y el integrarnos al Estado de la Ciudad. El Estado es una arena de disputa política; si vos no te integrás, la manejan otros”, afirmó. En esa línea, contrapuso la herramienta al concepto sociológico de vigilancia estatal: “Es un sinóptico cívico, lo contrario al panóptico. En vez de que el Estado solo nos controle a todos, todos podemos controlar al Estado activamente, reclamando, proponiendo, auditando y aprendiendo”.
La plataforma continúa sumando herramientas, incluyendo un observatorio técnico integrado por profesionales independientes y un próximo módulo para que la ciudadanía pueda opinar sobre los proyectos de ley antes de su debate en la Legislatura porteña.
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