Puntos porteños

Balance positivo para la cultura

Durante todo el mes de noviembre, más de 62.000 vecinos y visitantes participaron de la tercera edición del Mes de la Cultura Independiente (MCI), una iniciativa que transformó 30 barrios porteños en un gran escenario con más de 600 propuestas artísticas. El evento, coordinado por el Ministerio de Cultura de la Ciudad, logró consolidar una red de 156 espacios culturales que abrieron sus puertas para visibilizar el trabajo de artistas autogestivos en disciplinas como el teatro, la danza y la música.

La propuesta no se limitó a los centros tradicionales, sino que buscó una distribución territorial que alcanzó puntos clave como el Anfiteatro del Parque Centenario, el Centro Cultural San Martín y el Parque de la Estación. Según detalló Lorena Schejtman, directora general de Música, el objetivo fue poner el foco en expresiones “muy propias de la identidad de la Ciudad”, brindando apoyo tanto a los artistas como a las salas independientes. Esta descentralización permitió que el vecino encontrara oferta cultural a pocas cuadras de su casa, con una programación que incluyó desde charlas literarias hasta shows de jazz, blues y rock en el espacio público.

Uno de los epicentros más dinámicos fue el barrio del Abasto, reconocido internacionalmente por su vinculación entre cultura y desarrollo sustentable. Allí se presentaron seis proyectos ganadores del premio “Abasto In Situ”, una modalidad de arte diseñada específicamente para interactuar con el patrimonio y el espacio público del barrio. Esta zona, que cuenta con más de 80 espacios culturales y 130 edificios patrimoniales, funciona como un laboratorio de gestión donde el arte sale a la calle a través de programas como Calles Culturales, que peatonaliza circuitos para facilitar actividades al aire libre.

En términos de fomento económico, la gestión adjudicó apoyos de hasta $200.000 por proyecto, beneficiando a 156 espacios y grupos seleccionados mediante convocatoria pública. Este financiamiento se enmarca en un plan integral que comenzó en 2018 con la Ley de Espacios Culturales Independientes (Ley ECI), la cual simplificó los requisitos de habilitación para que estas salas puedan funcionar de manera sustentable. Desde la sanción de esta norma, se han habilitado 289 nuevos espacios, lo que representa un crecimiento estructural para la escena nocturna y diurna de los barrios.

Hacia adelante, el desafío de la gestión porteña será sostener este nivel de participación y profesionalización. Con herramientas como Impulso Digital, que ya capacitó a 12.000 hacedores culturales, se busca que el sector independiente no solo sea un espacio de expresión, sino un motor económico viable. La respuesta del público este noviembre sugiere que el vecino valora la proximidad y la diversidad, convirtiendo a la cultura de cercanía en un servicio esencial para la vida urbana cotidiana.


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