Operativo Obelisco por el partido

En vísperas de una nueva edición del clásico con mayor carga emotiva e histórica del fútbol mundial, el Ministerio de Seguridad porteño ha dispuesto un masivo operativo de prevención en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. El despliegue buscará garantizar el orden público ante la previsible concentración de hinchas tras el partido que Argentina e Inglaterra disputarán hoy a las 16:00 por los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026.
Blindaje y efectivos en la zona de exclusión
Para esta tarde se ha confirmado la movilización de entre 700 y 800 efectivos de la Policía de la Ciudad, dedicados exclusivamente a la custodia de la traza de la Avenida 9 de Julio. El personal abocado pertenece a las áreas de Orden Urbano, la División Despliegue de Intervenciones Rápidas (DIR), unidades motorizadas del GAM, brigadas de la Superintendencia de Investigaciones, y agentes de apoyo de las comisarías Vecinales 1B y 1D. Todo el anillo de seguridad será monitoreado minuto a minuto y en tiempo real desde las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano.
Como medida de protección civil y para resguardar la estructura del monumento histórico, las autoridades ya finalizaron la instalación de paneles fenólicos rodeando la base del Obelisco, impidiendo así que los fanáticos puedan escalar o vandalizar la estructura.
Cortes de tránsito y vallados al finalizar el encuentro
Además de los cortes preventivos de tránsito que comenzarán a aplicarse en las inmediaciones de la Plaza de la República horas antes del partido, la policía procederá al cierre total de vallados inmediatamente después del silbatazo final en los siguientes puntos neurálgicos:
- Avenida Corrientes entre Libertad y Cerrito.
- Avenida Corrientes entre Carlos Pellegrini y Suipacha.
- Diagonal Norte (Roque Sáenz Peña) entre Cerrito y Libertad.
Un partido marcado por la historia
El encuentro de hoy a las 16:00 no es un cruce cualquiera. En el plano futbolístico, define nada menos que el pase a las semifinales del torneo. Sin embargo, en el inconsciente colectivo de ambos países, se reactiva un historial repleto de tensión y leyenda que comenzó con la polémica expulsión de Rattín en el Mundial de Inglaterra 1966, tocó su punto más alto con la genialidad y rebeldía de Diego Maradona en México 1986 —marcado por la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo” tras el conflicto de Malvinas— y continuó con la dramática definición por penales en Francia 1998.
Hoy, 24 años después de su último enfrentamiento mundialista en Corea-Japón 2002, las calles de Buenos Aires se preparan para contener la pasión de una de las rivalidades más grandes del deporte.
