Un rato en un palacio

Caminar por Villa Devoto un sábado a la tarde tiene ese “no sé qué” que te baja las revoluciones de un plumazo. Entre el aroma de los tilos, el solcito tibio que se cuela por las copas de los árboles y el murmullo de la gente cerca de la Plaza Arenales, sentís que la ciudad te regala un respiro. Pero si doblás por la avenida Lincoln, hay algo que te corta la respiración: una mansión imponente que parece traída directamente de una postal europea de principios del siglo pasado. Te hablo del Palacio Ceci, una joyita que después de mucho tiempo volvió a abrir sus puertas para que todos podamos chusmear qué secretos guardan sus paredes.
Un viaje al corazón de la arquitectura y el mito
Entrar al Palacio Ceci es, literalmente, viajar en el tiempo. El “vibe” del lugar es una mezcla de opulencia aristocrática y una melancolía hermosa que solo los edificios con mucha historia saben tener. Fue construido entre 1913 y 1918 por la empresa Ceci Hermanos para que fuera la residencia de Nicolás Ceci y su familia. Los Ceci habían llegado de Italia en 1885 y fue el mismísimo Antonio Devoto quien les abrió las puertas de este barrio que hoy es un vergel.
Lo que vas a ver ahí adentro es una locura: mármoles de Carrara, maderas de roble de Eslavonia, frescos pintados en los techos y unos vitrales que, cuando les pega la luz, te hacen sentir en un museo de París. Hasta tiene detalles tecnológicos que para la época eran de ciencia ficción, como elevadores montaplatos que conectaban las tres plantas.
Pero che, no todo es arquitectura fría. El palacio tiene ese condimento de “calle” que tanto nos gusta: la leyenda cuenta que una de las empleadas de la familia era sobreviviente del Titanic. Dicen las malas lenguas (y las curiosas) que su espíritu todavía merodea por los rincones de la mansión, cuidando que todo siga en su lugar. Además, el edificio fue durante décadas la sede de la Escuela Bartolomé Ayrolo, lo que lo vincula emocionalmente con miles de vecinos que pasaron por sus aulas.
La puesta en valor: Un renacer necesario
Después de un proceso de restauración que arrancó en mayo de 2023, el Palacio luce como nuevo. Se recuperaron los vitrales, la cúpula y hasta el jardín histórico donde ahora podés sentarte un ratito a imaginar cómo era la vida ahí hace cien años. Hoy, el Ministerio de Cultura de la Ciudad lo transformó en un espacio dedicado a los oficios patrimoniales, la conservación y la restauración, asegurando que el legado de los Ceci no se pierda en el olvido.
Data dura para tu visita (Plan “gasolero” y de lujo)
Viste que a veces las cosas buenas son difíciles de conseguir, así que anotate bien estos horarios porque las visitas vuelan:
- Días y horarios:
- Miércoles: 11 h y 13 h.
- Sábados, domingos y feriados: 11 h, 14 h y 16 h.
- Ubicación: Av. Lincoln 4300 (esquina Habana), Villa Devoto.
- Precio: Es una actividad gratuita.
- Importante: La visita dura unos 50 minutos y no podés andar por tu cuenta; es sí o sí con guía. Las entradas tenés que reservarlas con tiempo por EntradasBA, porque los cupos son limitados y se llenan rápido.
Hacé un lugar en tu agenda, sacate el abrigo pesado y andá a redescubrir este alcázar que tenemos escondido en el noroeste porteño. Ojalá que, al caminar por esa escalera de mármol, sientas ese hilo invisible que nos une con los que soñaron esta ciudad mucho antes que nosotros. ¡Nos vemos por los jardines!
