Puntos porteños

Buenos Aires sede del Festival Lumière

La Ciudad de Buenos Aires se transformará en febrero de 2027 en la primera sede latinoamericana del prestigioso Festival Lumière, tras sellarse una alianza estratégica entre el Ministerio de Cultura porteño y el Institut Lumière de Lyon,. El anuncio, realizado por el Jefe de Gobierno Jorge Macri junto a Thierry Frémaux, posiciona a la capital argentina como el epicentro regional del cine de patrimonio y restauración, un espacio históricamente reservado a las grandes capitales culturales de Europa,. Esta iniciativa busca no solo ofrecer un evento de relevancia internacional, sino consolidar a la Ciudad como una plaza clave para la preservación y el estudio del séptimo arte a nivel global.

La relación de Buenos Aires con el cinematógrafo es casi fundacional y explica la elección de esta sede por sobre otras capitales de la región. La ciudad fue pionera en el continente al albergar la primera proyección pública en julio de 1896, apenas seis meses después de que los hermanos Lumière presentaran su invento en París. Esta tradición centenaria es la que hoy permite tender un puente directo con Lyon, cuna del cine, validando una identidad porteña que la ministra de Cultura, Gabriela Ricardes, definió como “una forma de mirar y contar historias” a través de la cámara,. Para la gestión actual, esta inversión representa una apuesta directa al trabajo y la creatividad local, entendiendo la cultura como un motor de innovación permanente.

En este entramado de prestigio internacional, el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken juega un rol fundamental como referente en la conservación del patrimonio audiovisual. La importancia de los archivos porteños alcanzó resonancia mundial en 2008, cuando se descubrió en sus depósitos una copia casi completa de Metrópolis, la obra maestra de Fritz Lang que el mundo creía perdida desde 1927. Aquel hallazgo histórico cimentó el vínculo técnico con el Institut Lumière y confirmó a Buenos Aires como una plaza de excelencia para la restauración fílmica, un factor determinante para que Frémaux decidiera traer el festival por primera vez a Sudamérica,.

Desde una perspectiva de gestión pública, la llegada del festival —creado en Lyon en 2009— implica una validación del capital simbólico de la Ciudad ante la élite del cine mundial,. Frémaux, quien también dirige el Festival de Cannes, ha destacado de forma recurrente que el cine argentino importa a nivel mundial y que Buenos Aires se integra ahora formalmente al circuito de las grandes capitales del pensamiento cinematográfico. La alianza permitirá que el público local acceda a la excelencia en restauración, fortaleciendo el compromiso de la Ciudad con la difusión del cine clásico y la protección de la memoria audiovisual.

Hacia adelante, se espera que el Festival Lumière 2027 funcione como un motor de reactivación para la industria audiovisual barrial, fomentando el intercambio técnico y el turismo cultural especializado. El éxito de esta iniciativa dependerá de la capacidad de los espacios culturales porteños para albergar una programación de tal envergadura y de la respuesta de un público que, históricamente, vive el cine como una pasión de primer orden. La apuesta institucional sugiere que Buenos Aires busca consolidarse no solo como un centro de producción, sino como un guardián de la memoria fílmica para las futuras generaciones,.


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