Buenos Aires Venecia

El aire de Buenos Aires hoy tiene ese no sé qué de otoño que te obliga a cerrar un poco más el saco, pero el corazón del Museo Moderno late a miles de kilómetros de acá, bien lejos del asfalto de la Avenida San Juan. Caminaba por San Telmo pensando en cómo esa humedad nuestra, tan rioplatense, se debe estar encontrando ahora mismo con el agua de los canales venecianos, porque nuestra memoria acaba de desembarcar en Italia.
Es que hoy, martes 5 de mayo, se inaugura una muestra que es un hito para la cultura porteña: “Darkness Visible: The Long Shadow of Dictatorship”. El Ministerio de Cultura de la Ciudad se plantó en la 61ª Bienal de Venecia con una propuesta que te eriza la piel, curada por Victoria Noorthoorn y Patricio Orellana. No es solo una exposición de arte; es un diálogo necesario sobre los 50 años del golpe de 1976 y los desafíos que todavía tiene nuestra democracia.
Viste lo que es la potencia de Marta Minujín, ¿no? Nuestra gran artista llegó a Venecia con tres obras que resumen nuestra historia: el Obelisco acostado, ese Partenón de libros que nos devolvió la esperanza en el 83 y una Estatua de la Libertad caída que nos hace preguntar dónde estamos parados hoy. Ver esas obras allá, junto a las de genios como León Ferrari, Guillermo Kuitca y Liliana Maresca, reafirma que el arte argentino tiene una voz que el mundo necesita escuchar. Como dijo la ministra Gabriela Ricardes, el arte no solo guarda las huellas de lo que pasó, sino que nos ayuda a entender el presente.
Si tenés la suerte de andar por el viejo continente o si simplemente querés saber qué estamos exportando al mundo, acá te paso la data dura:
- ¿Dónde?: Spazio Punch, Venecia (en simultáneo con la Bienal).
- ¿Hasta cuándo?: Podés visitarla hasta el 22 de noviembre de 2026.
- Artistas: Marta Minujín, León Ferrari, Guillermo Kuitca, Archivo de la Memoria Trans, entre otros grandes.
- En casa: Si te queda lejos, agendate junio, porque esta línea de “Memoria y Futuro” sigue acá con una muestra en el Parque de la Memoria.
Es un orgullo ver cómo nuestras preguntas, nuestros dolores y nuestras búsquedas cruzan el océano para recordarle al mundo que la memoria es un ejercicio que no se toma vacaciones. Ojalá que esa “oscuridad visible” nos sirva para valorar, cada día más, la luz de lo que construimos juntos. Que el arte siempre nos encuentre despiertos.
