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Las excavaciones arqueológicas iniciadas en la histórica Casa Blaquier, ubicada en Defensa 163, sacaron a la luz más de 4.000 objetos cotidianos y cinco estructuras subterráneas que permiten reconstruir casi 450 años de historia porteña. El trabajo sobre el inmueble recuperado en el barrio de Monserrat reveló hallazgos destacados como dos monedas coloniales del siglo XVIII y una singular pieza de ajedrez tallada en hueso vinculada a las guerras de la Independencia.
Ubicado en el casco histórico, el predio guarda una trayectoria que se remonta a la fundación de Buenos Aires en 1580, cuando Juan de Garay adjudicó el solar al expedicionario Alonso Escobar. A lo largo de los siglos, la parcela albergó desde las primeras construcciones de adobe, madera y paja hasta una de las primeras casas de dos plantas de la zona durante el siglo XVIII, bajo la propiedad de Lucía de Herrera. Con el tiempo, funcionó como conventillo de inmigrantes, albergó locales comerciales y en 1925 fue adquirida por José Blaquier para reorganizarla como vivienda colectiva. Tras ser comprada por la Municipalidad en 1954 y atravesar cuatro décadas de ocupación irregular iniciadas en los años 80, la propiedad fue restituida a la Ciudad en julio de 2025 para iniciar su limpieza y relevamiento.
En el subsuelo, un equipo integrado por arqueólogos y paleontólogos identificó un sumidero abovedado para aguas servidas, pozos de descarte y una letrina de ladrillo y barro que alcanza los seis metros de profundidad. También se detectó una cisterna que aún conserva agua a cinco metros entre el brocal y el nivel actual. Con la ayuda del georradar de la Dirección General de Antropología Urbana del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, los especialistas exploran las capas subterráneas para comprender cómo se gestionaban el agua y los residuos antes de la llegada de las redes corrientes de servicios públicos.
Entre las piezas que concentran la atención de los especialistas resaltan dos macuquinas —monedas artesanales de plata acuñadas a golpe de martillo en Lima o Potosí en 1743 y 1749— halladas en estratos vinculados al siglo XVIII. Asimismo, los investigadores recuperaron un peón de ajedrez elaborado en hueso durante el siglo XIX, atribuido al estilo francés de Dieppe. La figura representa a un soldado y los especialistas analizan la hipótesis de que estuviera vinculada al Regimiento de Pardos y Morenos, integrado por combatientes negros libertos y mulatos. Junto a estos objetos aparecieron pipas de caolín, canicas, botones, porcelanas y restos óseos de peces y aves que aportan datos sobre la alimentación y las costumbres domésticas de las distintas épocas.
Todos los materiales recuperados están siendo limpiados, clasificados e inventariados para incorporarse al acervo arqueológico del Ministerio de Cultura de la Ciudad. El avance de los trabajos no solo rescata un patrimonio arquitectónico clave en el casco histórico, sino que promete ofrecer a los vecinos una ventana inédita hacia la vida cotidiana de quienes habitaron Buenos Aires a lo largo del tiempo.
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